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REFLEXIONES SOBRE ACOSO Y ABUSOS EN EL ENTORNO ESCOLAR

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REFLEXIONES SOBRE ACOSO Y ABUSOS EN EL ENTORNO ESCOLAR

El Col·legi de Pedagogs frente a las situaciones de acoso y abusos que se pueden dar en el entorno escolar, quiere aportar reflexión y debate desde una perspectiva pedagógica para coresponsabilizarnos a toda la sociedad en la prevención y detección de estas conductas para que la escuela sea un entorno seguro para nuestros niños y adolescentes

El Col·legi de Pedagogs frente a las situaciones no deseadas que se producen de acoso y abuso de diferente magnitud de la que pueden ser objeto niños/as y adolescentes dentro del marco escolar, hace oír su voz recordando la coresponsabilidad de toda la sociedad para denunciar y trabajar conjuntamente para la erradicación de estos comportamientos en un entorno - el escolar- que por definición lo rigen valores de cuidado y protección de la infancia y la adolescencia que acoge y que tiene la finalidad de proporcionar un entorno educativo para el desarrollo de las capacidades de los niños/as y adolescentes para que se conviertan en ciudadanos comprometidos con la sociedad de la que forman parte.

En este sentido el Centro escolar es una comunidad de personas (alumnos, profesores, padres y madres, personal de servicios...) que conviven con la intención manifiesta de que el alumno/a se eduque y se forme como persona, dándole medios para que en este proceso adquiera herramientas para adquirir autonomía y halle su lugar en la sociedad. Todo este proceso formativo dura como mínimo hasta que llega a la edad donde se espera de él/ella que sea un ciudadano libre y capaz de aportar a la sociedad, además de su trabajo, una serie de valores que ha aprendido de la misma sociedad.

Estos valores los aprende desde pequeño, por el carácter subyaciente a su sociedad como valores aceptados, y que la familia, la escuela y la comunidad que la conforman consideran fundamentales e idiosincráticos y por tanto procura transmitir.

Pero en la misma escuela como grupo social que es, aparecen actitudes no deseadas, como el conflicto, el acoso o los abusos, que se detectan inmediatamente y abordarlas a partir de los protocolos y/o de la normativa correspondiente.

En el caso del conflicto entre alumnos o alumno-profesor que se manifiesta a la vista de todo el mundo, la escuela procura tratarlo desde la vertiente educativa porque se debe aprender cómo gestionarlo y solucionarlo a la vez que se promueve que los alumnos adquieran herramientas y estrategias para afrontar otras situaciones similares. El trato educativo de los conflictos diarios (agresiones físicas y verbales) tienden a solucionarse por la vía del aprendizaje y, poco a poco, el niño/a y/o adolescente va adquiriendo recursos y habilidades que le permitan hacer frente al conflicto si vuelve a aparecer más adelante. En este contexto, desde el punto de vista pedagógico, el conflicto es una oportunidad para aprender a convivir en comunidad.

Casos más complicados aparecen en situaciones de acoso escolar (bullying), dónde una persona, un alumno, se ve sobrepasado por una situación, que muchas veces no es tan evidente ni está a la vista de todo el mundo, ya que se muestra mucho más sumergida y aparece un triángulo entre acosado, agresor y espectadores, muy difícil de detectar. Aquí la solución es más difícil y si no se detecta a tiempo puede llegar a tener consecuencias nefastas.

En todas las situaciones hay una posición de poder sobre el acosado, pero hay una que adquiere una dimensión de gran gravedad además de incurrir en delito penal como es el caso de agresiones sexuales. Aquí la posición de poder es la de un adulto sobre un menor que se está formando y que probablemente confíe en él porque es su profesor, la víctima incapaz de saber cómo reaccionar en muchos casos se hunde en un problema que no comparte con los adultos que pueden ayudarlo. El hecho que en un momento determinado un docente, garante y responsable de la formación del niño/a y/o adolescente, se aproveche de esta situación de poder y superioridad frente a un menor que confía en él, sólo puede provocar rechazo y recriminación absolutas.

Si bien hay instrumentos para regular y evitar los casos de conflictos de agresión física y verbal en la escuela con documentos como las Normas de organización y Funcionamiento de Centro o el Plan de Convivencia, que tratan de dar normas y protocolizar las situaciones de conflicto -de baja o alta intensidad- que se produzcan en el día a día como en los casos de acoso entre alumnos, es muy difícil la detección de abusos de índole sexual por parte de un adulto a un menor. Habitualmente el conocimiento de los casos afloran muchos años después de que el alumno lo haya sufrido, una situación muy difícil de superar a nivel personal.

Frente a acontecimientos que se producen en este sentido el COPEC rechaza enérgicamente cualquier situación de índole de acoso y/o abuso a un alumno, venga de donde venga y está y estará siempre al lado del niño/a y/o adolescente que haya sufrido el agravio. Los indicadores de acoso y abusos no pueden pasar desapercibidos por el entorno del menor -y menos aún en un entorno escolar- y se debe dar el soporte al niño/a y/o adolescente que lo sufre dándole apoyo y expresándole desde el primer momento el interés por su situación y mostrándonos delante de él como personas con intención de impedir que aquello continúe, además de estar atentos a cualquier indicio derivado de cambios en los niños/as y adolescentes que pueden llevar a pensar la posibilidad de la existencia de una problemática como la planteada. La detección lo antes posible de estas situaciones es la clave, debe ser un trabajo conjunto entre el entorno escolar, el familiar, el de la salud y el de toda la comunidad, dada la dificultad que nos puede suponer su detección. 

La PEDAGOGÍA debe dar respuesta proactiva –y reactiva cuando sea necesario- mediante la prevención tratando las causas que puede ser susceptibles de derivar en estos comportamientos y actitudes -reprobables e injustificables- tanto por parte de compañeros como de adultos en el entorno escolarF a niños y adolescentes que son vulnerables frente a esta lacra que invade la escuela. Se deben poner en marcha metodologías pedagógicas para el abordaje exhaustivo desde todas las vertientes posibles: desde la mediación -resolución de conflictos y cultura de la paz- desde la sensibilización y la equidad, desde la diversidad y respeto a la diferencia, desde los valores humanos y los derechos de los niños/as, desde el análisis, el debate y la reflexión...

Desde el Col·legi de Pedagogs de Catalunya queremos dejar constancia que más allá del eco mediático de situaciones que salen a la luz, hay un día a día en el marco escolar en el que los niños/as y adolescentes pueden sufrir acoso por parte de sus iguales, y lo que es más grave e intolerable, sufrir abusos por parte de adultos. Es por eso que a puertas de acabarse el curso escolar es momento de analizar y reflexionar cómo se encarará el curso siguiente e instar a la comunidad educativa, a la administración responsable y a los medios de comunicación a que nos conjuremos a combatir esta y cualquier forma de violencia a la que puedan estar expuestos nuestros niños/as y adolescentes en el entorno escolar.


JUNTA DE GOBIERNO
18 de Junio de 2016
Col·legi de Pedagogs de Catalunya

Fecha de publicación: 20/6/2016

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