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EVA BACH - DISPARATES EMOCIONALES EN “PARLEM DE PEDAGOGIA”
Col·legiada núm. 2802
Barcelona, 21 d’abril de 2025
Alguien me dijo es un enfado constructivo, es aquello de decir basta, porque quizá aún somos de unas generaciones que fuimos educadas, y sobre todo creo que en la facultad especialmente, con el rigor, en este caso con el rigor pedagógico y con fundamento. Y creo que el tema de las emociones, lo que ha pasado es que es tan esencial, tan vital, tan importante, tan necesario, lo hemos ocultado tanto tiempo que, cuando ha salido, se ha convertido también en un modus vivendi, por qué no decirlo, ¿no?
Aparte de algo que nos afecta a todos y que nos interpela a todos, porque todos sentimos y no sabemos qué hacer con algunas de esas emociones, cada uno tiene sus más y sus menos con ellas. Pero, además de ser algo que está presente constantemente en nuestra vida y en la vida en relación, se ha convertido en una moda que también da para vivir. Y entonces mucha gente se ha puesto a hablar de ello sin ninguna evidencia ni rigor científico.
A mí lo que me preocupa es que, queriendo hacer el bien, hagamos daño, porque las buenas intenciones nunca son garantía de que los resultados sean buenos, por muy buenas que sean… pero hay mucha gente que, con muy buena intención de ayudar y de ayudarse, está haciendo cosas que confunden a otras personas, a las familias y a los niños, niñas y adolescentes.
Como son muchos años de estudiar a fondo las emociones, me pareció que había que poner un poco de orden y estructuré este libro en tres partes. De hecho, es un libro muy corto, rápido de leer, con capítulos breves que facilitan la lectura.
Hay una primera parte donde hablo de 12 educaciones emocionales o transmisiones emocionales, porque aquí también hago una diferencia entre educación y transmisión. Aunque no haya una educación voluntariamente orientada a las emociones, intencionada, sistemática y consciente, siempre hay una transmisión emocional en la propia relación. Evidentemente en la relación educativa entre padres e hijos, entre profesorado y alumnado, entre iguales, con los medios y la sociedad. Siempre que hay algún tipo de comunicación hay algún tipo de transmisión emocional. Y esta transmisión es educativa o deseducativa, pero está ahí aunque no haya voluntad de educar.
Hablo de 12 que están absolutamente desvirtuadas, y hay alguna que quizá lo está más. Tal vez la que se lleva la palma es el “modo influencer”, como digo yo, que dejo para el final, porque recoge lo peor de todas las anteriores. Es como un circo non-stop 24 horas y allí encuentras de todo, se manifiesta todo lo demás.
La “saltimbanqui”, a la que Susana hacía referencia: te dedicas a las emociones y un día encuentras a alguien en un acto académico o de formación que dice: “qué bonito esto de las emociones, es eso de abrazarse, cantar, bailar, todos nos queremos, abrazos de 6 segundos…”. ¿Cómo hemos desvirtuado lo que son las emociones para que alguien venga a decir esto?
Entonces “saltimbanqui” es eso: gente que vas a un curso o a una sesión o a una pequeña charla sobre emociones y parece que todo empieza y acaba experimentando emociones intensas en grupo. Y sales muy bien, porque dices: “qué bien, me he abrazado, si me apetecía…”. Pero son impactos emocionales intensos que, si no se repiten, son efímeros. Y tampoco puedes estar todo el día saltando y bailando.
He echado de menos una mirada más profunda, o esta educación emocional tan de moda basada en positivizarlo todo. Parece que la gente que sufre es porque no sabe explicarse una historia positiva. Pero hay un camino emocional para llegar ahí, porque tú ya lo sabes racionalmente, pero el cuerpo y las emociones te llevan por otro lugar. No es tan fácil como “cuéntatelo bien y ya estarás bien”.
Después hay una parte con 30 malentendidos, confusiones y algunos disparates importantes sobre las emociones: 15 sobre las emociones y 15 sobre la educación emocional. Y finalmente una tercera parte con 12 cosas que creo que requiere una transmisión emocional saludable. El disparate más grande es la gente que todavía niega la relevancia de las emociones. Aún hay quien dice que es pseudociencia, cuando hay evidencias de sobra que demuestran lo vitales que son.
Otro disparate es la gente que se dedica a la educación y no quiere saber nada de las emociones. Esto no es opcional: si te dedicas a educar, tienes que cuidarte emocionalmente porque impactas en los demás.
También explico disparates concretos, como aquel estudio del lápiz en la boca. Sí, sonreír puede influir en el estado de ánimo, pero no cura una depresión. No todo es “sonríe y todo irá bien”. Otro disparate es que cambiando el pensamiento cambiamos siempre las emociones. No es cierto. A veces sí, pero no siempre.
También critico la idea de que las emociones siempre dicen la verdad. No siempre es así. Hay que sentirlas, pero no deben secuestrarnos. Y esa idea de que hacer trabajo emocional te protege de todo. No. Somos humanos.
Al final, la educación emocional no es solo conocer, expresar y calmar emociones, sino también integrarlas, comprenderlas y hacerlas fuente de autoconocimiento. Lo más importante es trabajar con uno mismo. Porque si tú trabajas contigo, sabrás mejor qué hacer con los demás.
Una buena transmisión emocional debe ser humanizadora, con corazón, holística, un proceso a lo largo de la vida, centrada en actitudes y orientada a la salud más que a la felicidad.
Y termino con un deseo: que las emociones sean una riqueza y no un peligro, que nos ayuden a conectar con nosotros mismos y con los demás, y que las pongamos al servicio del mayor tesoro de la humanidad, que es la infancia.
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(*) NOTA- Ponencia con motivo de la presentación del libro DISBARATES EMOCIONALES, en el acto de Sant Jordi organizado por el COPEC el 21/4/26.
- Eva Bach Corbacho, pedagoga y escritora, experta en Educación Emocional. Más información https://evabach.cat/
Fecha de publicación: 21/4/2026





